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Combat / noviembre 2016
Maureen Quirk, Global Newsroom

Para Chris Weidman, Originario de NYC, el UFC 205 lo Es Todo

El 29 de octubre de 2012, el huracán Sandy azotó la isla de Long Island, Nueva York.

Casas inundadas, vidas perdidas y comunidades hechas añicos fue el saldo que dejó la devastadora tormenta, además del daño y el dolor que llegaron con ella.

Uno de los muchos neoyorquinos afectados directamente por esta tragedia fue el atleta de UFC Chris Weidman.

"Mi casa estaba en el agua, así que era de esperarse que se inundara un poco con el agua del canal", nos cuenta. "De repente, comencé a oír ruidos en el garaje. Todas nuestras fotos de cuando éramos bebés, nuestros adornos de Navidad, ropa... todo estaba flotando".

Pero fue el ver a sus vecinos volver a sus hogares devastados lo que realmente lo afectó.

"La gente regresaba a sus casas al día siguiente, y tenías que ver cómo miraban sus hogares por primera vez después de la tragedia. Para mí fue una tortura. Porque sabía lo que iban a encontrar dentro de sus casas. Ellos iban con las mejores esperanzas, pero yo sabía que apenas entraran se encontrarían cara a cara con sus peores pesadillas".

Cuatro Años Después

La semana pasada, en el cuarto aniversario del Huracán Sandy, la ciudad recordó y conmemoró la destrucción causada por esta tormenta que hoy en día es considerada una de las más devastadoras en la historia de los Estados Unidos. 

Mientras tanto, a unos pocos kilómetros de su antiguo hogar, pudimos encontrar a Weidman, quien sigue siendo un orgulloso residente de Long Island, entrenando tranquilamente en el gimnasio, preparándose para representar a su estado natal en el evento a mayor escala en el que ha participado hasta el momento: el UFC 205 dentro del Octágono en Madison Square Garden.

Previsto para el 12 de noviembre, el UFC 205 será el primer evento de peleas del UFC realizado en el estado de Nueva York. A principios de este año, funcionarios del estado firmaron un acta que daría fin a la larga prohibición de peleas profesionales de artes marciales mixtas (MMA).

Pero no se confundan, a pesar de sus vínculos con el estado y de su activa participación en el proceso de legalización del deporte, Weidman no tenía asegurado un puesto en el calendario de peleas del UFC 205.

"Es curioso, porque cuando me imaginaba peleando en Nueva York pensaba que todos mis compañeros de equipo y otros chicos de distintos gimnasios neoyorquinos finalmente tendrían la oportunidad de estar ahí. En mi mente, seríamos un montón de neoyorquinos", nos cuenta.

Es curioso, porque cuando me imaginaba peleando en Nueva York pensaba que todos mis compañeros de equipo y otros chicos de distintos gimnasios neoyorquinos finalmente tendrían la oportunidad de estar ahí. En mi mente, seríamos un montón de neoyorquinos.

Pero ya con todos los preparativos listos para el magno evento en la ciudad de Nueva York el 12 de noviembre, el panorama no resultó ser el mismo que Weidman había imaginado.

Al contrario, descubrió ser el único ciudadano natal de Nueva York en una cartelera encabezada por tres peleas titulares, incluyendo el tan anticipado encuentro entre los grandes McGregor y Alvarez, quienes competirán por el cinturón de Peso Ligero.

 "Personas de todo el mundo viajarán hasta Nueva York para estar aquí y presenciarlo [el evento UFC 205]", comenta Weidman, reflexionando sobre la escala del evento. "Puede que no seas un gran fanático de las MMA, pero si tienes el dinero y te gusta asistir a eventos deportivos, este es uno histórico, y definitivamente querrás estar ahí".

Y, teniendo en cuenta que los puestos más baratos y alejados cuestan más de $700 cada uno, Weidman parece estar en lo correcto.

 

 

Al formar parte de este evento y ser el único neoyorquino representando al estado, sé que tengo que hacer lo que sé hacer mejor. Es un factor añadido, no de presión a decir verdad, sino de emoción, que me hace querer cumplir con mi labor.

Tras las Cámaras

Sin embargo, mucho antes de que el UFC 205 fuera anunciado, ya Weidman estaba luchando por "cumplir con su labor" y conseguir que en su estado natal legalizaran el deporte al que ha dedicado su carrera .

"Es curioso, porque Nueva York, donde nací, crecí y viví, suele estar a la vanguardia de todo. Normalmente es el primer lugar en el que ocurren las cosas. Pero en lo que respecta al deporte que yo elegí como profesión, las artes marciales mixtas, Nueva York fue el último estado en avanzar, el número 50 en finalmente legalizar las artes marciales mixtas", afirma Weidman. 

Es curioso, porque Nueva York, donde nací, crecí y viví, suele estar a la vanguardia de todo. Normalmente es el primer lugar en el que ocurren las cosas. Pero en lo que respecta al deporte que elegí como profesión, las artes marciales mixtas, Nueva York fue el último estado en avanzar, el número 50 en finalmente legalizar las artes marciales mixtas.

Weidman jugó un papel fundamental en el levantamiento de la prohibición, e incluso estuvo presente durante la firma del acta en abril.

"Estuve muy involucrado en el proceso de hablar con miembros de la Asamblea y senadores, e incluso con el gobernador, intentando debatir el tema para descubrir por qué era ilegal aquí. Todos los años me sentía optimista y creía que por fin lo aprobarían, pero nunca era así".

Para él, esto no era cuestión de negocios: era personal.

"Detestaba tener que demostrarles a las personas que mi carrera era un deporte, y que debía ser legal. Ahora que finalmente fue legalizado, se siente bien no tener que discutir sobre la legalidad del deporte que escogí como profesión". 

Detestaba tener que demostrarles a las personas que mi carrera era un deporte, y que debía ser legal. Ahora que finalmente fue legalizado, se siente bien no tener que discutir sobre la legalidad del deporte que escogí como profesión.

La Pelea Más Importante de Su Vida

A pesar de que Weidman está en la cartelera principal del UFC 205 y es el único neoyorquino que pondrá un pie sobre el Octágono, no estará peleando como campeón ni disputándose un nuevo título". 

En el UFC 194 del pasado diciembre, Weidman perdió el cinturón de Peso Medio, título que le había pertenecido 3 años y medio.

Cuando tuvo la oportunidad de recuperar su título en el UFC 199, se vio obligado a retirarse a pocas semanas de la competencia debido a una lesión.

"Debemos saber que siempre pueden surgir contratiempos. Situaciones que se presentan sin previo aviso", cuenta Weidman reflexionando sobre todo lo que ha vivido. "Siento que cada vez que todo va de maravilla,  la vida te toma por sorpresa y te hace una mala jugada. Y creo que es cuestión de estar conscientes de ello y prepararnos para lidiar con esas situaciones conforme vengan".

Weidman no ha perdido el optimismo, y ahora, este chico que creció en la calle junto al Ferrocarril de Long Island, está listo para tomar ese ferrocarril directo a la ciudad una vez más.

"Finalmente estaré en casa, y todas las personas que nunca pudieron viajar y estar a mi lado apoyándome por fin podrán estar ahí junto a mí, en mi esquina", dice Weidman.

"Me sentiré cómodo. Estaré cerca de los lugares en los que entreno,  de los lugares a los que he ido toda mi vida. Más en casa que eso, imposible".

"Nací y crecí en Nueva York, nunca me fui. La rudeza que me caracteriza es producto del ambiente del que vengo y en el que crecí. La rudeza de los habitantes de Nueva York es algo que se me ha contagiado 100%, y me ha ayudado a hacerme más fuerte".

Nací y crecí en Nueva York, nunca me fui. La rudeza que me caracteriza es producto del ambiente del que vengo y en el que crecí. La rudeza de los habitantes de Nueva York es algo que se me ha contagiado 100%, y me ha ayudado a hacerme más fuerte.

Sin dudarlo, el entrenador de Weidman desde hace años Ray Longo concuerda con él.

"Creo que cuando anuncien el nombre de Chris [en el UFC 205], el techo saldrá volando. Yo diría que la reacción será ensordecedora. Creo que tendrá a 23,000 personas animándolo, y será una sensación muy, muy especial", dice Longo.

La Promesa que Vuelve

Para Weidman, su sistema de apoyo, al que está estrechamente unido desde hace tiempo, es lo que lo ha ayudado a mantenerse concentrado en preparación para esta gran pelea.

 "En la vida, pierdes. Querrás hacer cosas increíbles, pero a veces esas cosas no te saldrán bien. Y, al final del día, no puedes sentirte mal por ti mismo y lamentarte: "¿Por qué a mí?". Porque es simplemente parte del juego", afirma Weidman.

"Vivo con la idea de que todo pasa por algo, así que si te lesionas, si te afecta una tormenta, si te ocurren toda clase de eventos inesperados... solo hay una forma de seguir adelante. O te quedas donde estás lamentándote por lo que te pasó y te deprimes, o te mantienes optimista y sacas tu mejor aptitud para planear tu futuro de manera positiva". 

Vivo con la idea de que todo pasa por algo, así que si te lesionas, si te afecta una tormenta, si te ocurren toda clase de eventos inesperados... solo hay una forma de seguir adelante.

Su grupo de familiares y amigos de toda la vida, todos neoyorquinos, son quienes lo ayudan a mantener su actitud positiva.

Conoció a su esposa en séptimo grado de secundaria, y estuvieron juntos desde entonces. Ahora, tienen tres hijos juntos.

La primera vez que peleó con su compañero de entrenamiento y mejor amigo – Gian Villante – fue en la secundaria.

Longo fue quien le dio su primera oportunidad de enfrentarse en un sparring. Hoy en día, él y Weidman están asociados y son copropietarios de LAW (Longo and Weidman) MMA.

Claramente, seguir viviendo en la ciudad en la que creció y seguir pasando tiempo con quienes creció es lo que ha mantenido a Weidman humilde, motivado y concentrado a pesar de los altibajos.

"Tuve el título tres años y medio, y aquí estoy ahora. Perdí una pelea, pero tengo una oportunidad, si gano esta pelea, puedo volver a competir por el título", cuenta Weidman.

"Si no me esfuerzo al máximo, si no doy lo mejor de mí por mi familia, siento como si prácticamente estuviera dándoles una bofetada en la cara a mis hijos, a mi esposa, a todo el mundo. Siento que no estoy haciendo lo que nací para hacer: esforzarme y mantener a mi familia".

Si no me esfuerzo al máximo, si no doy lo mejor de mí por mi familia, siento como si prácticamente estuviera dándoles una bofetada en la cara a mis hijos, a mi esposa, a todo el mundo. Siento que no estoy haciendo lo que nací para hacer.

Combat / noviembre 2016
Maureen Quirk, Global Newsroom
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